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Carole Harper nació en Mobile, Alabama, el 26 de febrero de 1942. Creció en una familia católica tradicional junto a sus padres y su hermano. El racismo marcó su infancia y, en muchos sentidos, dio forma al propósito de su vida. Mobile es una ciudad portuaria que prosperó gracias al comercio de esclavos durante los siglos XVIII y XIX; Carole fue testigo del impacto duradero de esa historia mientras crecía.

A los 18 años se trasladó a Nueva York. Más tarde estudió Derecho en la Universidad de San Francisco, California, con especialización en administración social. En sus primeros años como profesional trabajó en servicios legales y en la defensa jurídica contra la pobreza, apoyando a trabajadores agrícolas rurales en Coachella, California. A principios de la década de 1980 se unió a Hábitat para la Humanidad y viajó a Guatemala, donde aprendió español.

 

En 1984 llegó a Nicaragua para apoyar la Revolución Popular Sandinista. Su familia y sus amigos más cercanos pensaban que estaba “loca” por mudarse a un país en guerra, pero Carole no dudó:

“Me enteré de que la tierra estaba siendo redistribuida a los campesinos. Escuché que 60,000 jóvenes habían ido al campo para enseñar a leer a los adultos, y que el gobierno estaba construyendo escuelas en comunidades que no tenían ninguna. Los centros de salud estaban aplicando vacunas gratuitas para que la niñez finalmente pudieran ser inmunizados. Vi que era un momento extraordinario y pensé: ‘¡Apúntenme! Esto es todo en lo que siempre he creído’.”

Wellspring Center y El Porvenir

Carole comenzó como voluntaria de Hábitat para la Humanidad; las primeras viviendas se construyeron en el barrio Germán Pomares, en Chinandega. Bajo su visión, las delegaciones de Hábitat trabajaban junto a las comunidades, visitaban escuelas y centros de salud para comprender las necesidades locales y ayudaban a desmontar la desinformación proveniente de Estados Unidos sobre la supuesta falta de libertad en Nicaragua. Con el tiempo, se convirtió en directora nacional de la organización.

Carole quedó profundamente impactada al ver que muchas familias carecían de electricidad y agua potable en sus hogares. Fue entonces cuando decidió dedicar su vida al acceso al agua y al saneamiento.​

“Mi sueño es que ninguna mujer tenga que cargar agua sobre su cabeza”, repetía una y otra vez durante sus visitas a las comunidades.

Mientras dirigía el trabajo de Hábitat, Carole fundó Wellspring Center, el nombre original de El Porvenir. Wellspring surgió directamente de los proyectos de Hábitat, trabajando con nicaragüenses rurales para construir pozos comunitarios, estaciones de lavado e incluso áreas privadas para bañarse, siempre priorizando a las mujeres rurales. Más adelante introdujeron las bombas de mecate para pozos excavados a mano y revestidos.

La noticia se difundió rápidamente y las comunidades comenzaron a solicitar el apoyo de El Porvenir, lo que llevó a Carole a establecer formalmente El Porvenir. Durante 18 años, dirigió El Porvenir, transformando la vida de miles de familias rurales y forjando una impresionante sinergia con ellas. También le encantaban el gallo pinto, los nacatamales y el arroz a la valenciana.

En más de una ocasión, campesinos le demostraron su cariño regalándole una gallina viva; a una de ellas la llamó Esmeralda y la tuvo como mascota durante años. Amigos y colegas la recuerdan como una persona sensible, empática y ferozmente decidida.

Carole: Jueza y Presidenta de la Junta Directiva

En la década de 1990, Carole regresó a California, donde trabajó como jueza mientras continuaba desempeñando su función en El Porvenir como Presidenta de la Junta Directiva, cargo que ocupó hasta 2007. Regresó a Nicaragua en 2004 cuando adoptó a su hijo, Mauricio, y en agosto de 2008 se trasladaron a los Estados Unidos para que él pudiera continuar sus estudios.

Ella decía: “Lo que más me enorgullece es el hecho de que El Porvenir se haya ‘nicaragüenizado’. Cuando iniciamos la organización, los únicos empleados eran norteamericanos de corta permanencia. Pero gradualmente, El Porvenir se convirtió en una organización nicaragüense,  como debe ser.

Esa es una de las razones por las que El Porvenir tiene tanto éxito. Contratamos a nicaragüenses locales que conocen la zona y a la gente, que permanecen en El Porvenir a largo plazo y a quienes les damos la oportunidad de florecer.”

Carole Harper permaneció como miembro emérita de la Junta Directiva y asesora clave de la organización hasta su último día, el 22 de mayo de 2026.
 

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NUESTRA HISTORIA

Desde 1990, El Porvenir ha trabajado codo a codo con familias y escuelas rurales en Nicaragua para construir pozos, sistemas de agua, letrinas, estaciones de lavado de manos en las escuelas, así como para apoyar proyectos de restauración de cuencas hidrográficas.

 

Carole Harper, jueza en California, fundó El Porvenir en 1990 tras trabajar con Habitat for Humanity en Nicaragua. Creó El Porvenir para abordar la falta de agua potable en las comunidades rurales y responder a la determinación de la población local de mejorar su nivel de vida.

 

El Porvenir se convirtió en un programa integral que abarca agua, saneamiento, higiene, educación sobre mantenimiento y restauración de cuencas hidrográficas. Cuando El Porvenir comenzó a ofrecer viajes de voluntariado, Nicaragua se recuperaba de las secuelas de una guerra civil y carecía de una industria turística; era difícil encontrar guías que hablaran inglés, transporte público u hoteles fuera de Managua.

 

Para que los norteamericanos pudieran viajar a Nicaragua y conocer de primera mano el trabajo de desarrollo rural de El Porvenir, fue necesario que esta organización actuara como agencia de viajes. Los viajes de voluntariado llevan a pequeños grupos a zonas rurales para experimentar la vida en los pueblos y trabajar junto a familias locales en diversos proyectos.

 

Lo que antes era una organización con un solo empleado que realizaba cuatro proyectos al año, se ha convertido en una destacada organización sin fines de lucro con una plantilla mayoritariamente nicaragüense que colabora anualmente con miles de nicaragüenses.

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