El saneamiento también es salud.
“Cuando mi cuñada vino aquí a dar a luz, tuvo que bañarse en el patio con un balde pequeño, sin ninguna privacidad porque no había otro lugar”, dice Clorinda Sovalbarro, una joven que asiste a una cita médica en el puesto de salud de la comunidad de El Naranjo, Waslala.
Esta era la realidad para miles de mujeres rurales que dependen del único centro de salud de la zona. “Atendemos a más de 18.000 personas; los niños y las mujeres son quienes más acuden a consulta. También funcionamos como un pequeño hospital: aquí es donde las mujeres pueden dar a luz”, explica Noe Rodríguez, el médico a cargo del centro.
El Dr. Rodríguez (a la derecha) comentó que atienden a un promedio de 5000 pacientes al mes y que, como mencionó Clorinda, antes no contaban con un espacio adecuado para que las mujeres usaran el baño o tomaran muestras para análisis de laboratorio. «No nos sentíamos seguros de enviarlas a orinar o a bañarse después del parto», recuerda.
Gracias al liderazgo comunitario, la coordinación entre 11 iglesias y El Porvenir, el puesto de salud ahora cuenta con cuatro baños, una ducha y una lavandería para uso de los pacientes. «Gracias a Dios el proyecto se hizo realidad; estamos muy agradecidos por el apoyo», expresó el Dr. Rodríguez.
El Naranjo y más allá
Muchas de las mujeres embarazadas que acuden al centro de salud se hospedan en la Casa Materna de la comunidad. Según Juana Matey, quien administra el espacio, llegan personas de 10 comunidades vecinas, y algunas viajan de 2 a 3 horas para recibir atención médica.
“El mes pasado, 180 mujeres embarazadas acudieron a consultas el día de la feria de salud, una actividad que se realiza una vez al mes. Todas ellas necesitaban baños como estos: limpios, bien construidos y con las condiciones adecuadas”, dijo.
¡Este proyecto contó con el apoyo de The Project Solution!
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“Cuando venía a mis citas médicas, las letrinas estaban en muy mal estado, realmente horribles. Ahora es un placer.” Esther Montalván, comunidad de San Francisco, El Naranjo.
“Tuvimos muchas dificultades cuando nos pidieron que proporcionáramos muestras de orina porque la letrina estaba en muy mal estado y no era un lugar higiénico para recogerlas.”
Clorinda Sovalbarro, comunidad Los Milagros
“Estamos muy agradecidos porque tener baños en el Centro de Salud es un gran avance. Antes, las letrinas aquí eran un desastre”. Nohemí Castillo, Waslalita–Siuna


